Viernes 19 Octubre 2018
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La obra

 

Entre bobos anda el juego o Don Lucas del Cigarral está considerada como el modelo de comedia de figurón, que es un subgénero de la comedia de capa y espada que se desarrolla a partir de un personaje cargado de faltas (avaricia, orgullo, pedantería, etc.) al que se caricaturiza y se rodea de una peripecia que se va enredando hasta lograr la burla final. 

 

La primera representación de esta obra de la que se tiene constancia fue en 1645 durante las fiestas de carnaval, y tuvo lugar frente al Alcázar de Madrid, con un espectador de excepción: el rey Felipe IV. Posteriormente conocemos funciones a lo largo de los siglos, y podemos decir que es una de las pocas obras del repertorio áureo español que no se han alejado de la escena desde su composición.

 

A su constancia sobre las tablas ayuda mucho el papel de don Lucas del Cigarral, todo un carácter más que adecuado para el lucimiento de un actor característico o galán con posibilidades cómicas como solían ser los primeros actores y dueños de muchas compañías.


Resumen del argumento

Don Lucas del Cigarral es un caballero adinerado, ridículo y desmedido que pretende casarse con doña Isabel de Peralta, que sin embargo ha quedado prendada de don Pedro, primo de don Lucas, y tan apuesto como pobre. Ambos quedaron prendados en un encuentro fortuito que tuvieron antes de conocerse y se reencuentran porque el propio don Pedro es el encargado de realizar los primeros contactos con la dama antes de la boda y esto da pie a que los enamorados cultiven su amor de manera intensa. Mientras intentan burlar a don Lucas, aparecen dos estorbos imprevistos: otro galán, don Luis, que también pretende a Isabel y una dama, doña Alfonsa, hermana de don Lucas, que anda detrás de don Pedro…

 

El enredo está servido y a cargo de Cabellera, Carranza y Andrea, los criados que engrasarán el mecanismo de esta obra, que transcurre prácticamente en un camino, con parada, fonda, nocturnidad y alevosía; el mejor caldo de cultivo ideal para la comedia de enredo.


Rojas Zorrilla

 

Nacido en Toledo, en 1607, siendo niño se traslada con su familia a Madrid, y aunque sabemos poco de su etapa de formación, suponemos —por el amplio conocimiento del ambiente estudiantil que refleja en obras como Obligados y ofendidos— que pudo estudiar en Salamanca, aunque no exista ningún dato en los documentos de la época que lo verifique. Se sabe también que hasta 1636 usaba ropa de estudiante, lo que aumenta la posibilidad de que estuviera cursando estudios en alguna universidad.

 

Por los datos de las carteleras de la época podemos situar su momento de mayor actividad como dramaturgo entre 1635 y 1640, y es al final de ese periodo cuando publica las dos partes de sus comedias que aparecen en 1640 y 1645, respectivamente, con doce obras por volumen. El que debía ser el tercero no vio nunca la luz tras la repentina muerte del poeta en 1648. 

 

Rojas Zorrilla está considerado por los especialistas como uno de los autores más interesantes del Siglo de Oro español, y es en su teatro cómico donde el autor consigue sus mayores logros dramatúrgicos, llevando a la cima la comedia de figurón, donde se caricaturiza de manera eficaz al personaje del hidalgo, siempre lleno de virtudes en la escena, y en la ocasión que nos ocupa aparece pintado como un individuo torpe y vanidoso. 

 

En palabras de Ruiz Ramón:

 

Su sentido para lo grotesco, sus dotes de preciso observador de los aspectos cómicos de la     realidad, su habilidad para tramar enredos, su capacidad de síntesis en la plasmación de     situaciones, la riqueza de sus análisis psicológicos, el dominio de la mecánica teatral, y su     palabra dramática rica de equívocos y de agilidad…     

En lo trágico, Rojas gusta de las escenas truculentas y de la violencia aspirando a infundir horror en el público, y tratando de apartarse de las pautas habituales en su época. Es en este campo donde su obra ha sido más discutida, aunque siempre ha sido apreciada por su originalidad.

 

Aficionado a la sátira, sus dardos escritos y verbales eran temidos, y hasta se ha especulado con que su muerte fue a manos de unos caballeros ofendidos por unas letras escritas de su mano. En 1640, poco antes de morir, casó con la comedianta María de Escobedo, apodada “La Bezona”, lo cual no es de extrañar porque vivió siempre cerca del ejercicio cómico, que supuso su sustento. En 1646 Felipe IV premia sus servicios concediéndole el hábito de Santiago tras una larga tramitación burocrática, ya que se puso en duda su limpieza de sangre y  fue acusado de procedencia ilícita.

 

De sus obras podemos destacar comedias como Donde hay agravios no hay celos, Obligados y ofendidos, Lo que son mujeres, Abre el ojo o Primero es la honra que el gusto; dramas de honor como Del rey abajo ninguno, El Caín de Cataluña, Los áspides de Cleopatra o Morir pensando matar; comedias mitológicas como Progne y Filomena o Los encantos de Medea; Autos sacramentales como Galán, valiente y discreto o El gran patio de palacio; y Comedias de santos como Santa Isabel, reina de Portugal.


 

 

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